ZONA FRANCA
El mito de la superestrella
CHARLES COTAYO
El Nuevo Herald
<A principios del siglo XX no existían ''estrellas'' o, mucho menos, ''superestrellas'' en el cine. Los actores pioneros del cine silente en Estados Unidos eran considerados simplemente obreros. El público no los conocía por nombre sino por los personajes que interpretaban.
A medida que el cine evolucionó y los actores fueron adquiriendo popularidad, el anonimato fue desapareciendo justo antes de la Primera Guerra Mundial. El alemán Carl Laemmle, futuro magnate de los estudios Universal, ''creó'' a una bella artista que varios historiadores consideran la primera genuina estrella cinematográfica: la canadiense Florence Lawrence (1886-1938).
La anécdota histórica sobre su ascenso al ''estrellato'' y el comienzo del llamado star system en Hollywood es insólito: Laemmle creó supuestamente una macabra campaña publicitaria en 1910 para que el público pensara que la popular actriz de numerosos filmes mudos había fallecido trágicamente. Luego, en una revista, anunció que Lawrence estaba vivita y coleando y sería la protagonista de una nueva cinta.
Si bien habían existido numerosas ''estrellas'' en el teatro, el término era inexistente en la gran pantalla hasta la llegada de figuras de renombre como Theda Bara, Lon Chaney, Mary Pickford, Lillian Gish, Charlie Chaplin, Gloria Swanson, entre otros, que fueron tan populares que la gente los adoraba como dioses. Desde entonces, el término ''estrella'' o movie star ha sido inseparable del poder magnético de un artista para atraer públicos masivos a la taquilla y a su
alrededor.
El término ''superestrella'' en conexión con artistas del cine es aún más enigmático, aunque podemos estar bastante seguros de que también tiene su génesis en Hollywood. En las letras de una de las versiones de la canción Puttin' on the Ritz, de Irving Berlin, existe una referencia al actor Gary Cooper en conexión con la frase ''súper duper''. Esa ''coincidencia'' no significa que Cooper es considerado la primera superestrella del cine, pero sí podría ser el primer actor estadounidense con el que muchos vincularon la palabra ''súper'' con su elegante imagen estelar.
Existen varias teorías sobre el origen de súper y superestrella, pero lo cierto es que a esas selectas figuras a quienes se les podría aplicar el título han sido y son personas que se han establecido como una suerte de íconos reconocidos por casi todo el mundo gracias a sus éxitos taquilleros y a su fama, sin excluir aspectos de sus vidas personales.
El factor económico tampoco se puede descartar. Si existe una distancia entre una ''estrella'' y una ''superestrella'', casi siempre tiene que ver con su nivel de fama y fortuna y no necesariamente con su talento. Un actor que gana $1 millón por una cinta se podría calificar de ''estrella'', pero un actor con el poder de cobrar $20 millones o más por cada filme pertenece indiscutiblemente a la esfera de superestrella.
Curiosamente, los artistas que han logrado escalar la montaña mágica hacia el panteón de las superestrellas han sido aquéllos poseedores de características y cualidas inconfundibles que han conquistado al público. Es decir, son originales como lo han demostrado Pickford, las hermanas Gish, Chaplin, Valentino, Garbo, Davis, Astaire, Bogart, Hepburn, Wayne, Gable, Garland, Dean, Monroe, Brando, Eastwood, entre otros de su calibre.
Entre las superestrellas hollywoodenses de hoy figuran Angelina Jolie, Brad Pitt, Tom Cruise, Will Ferrell, Will Smith, Leonardo DiCaprio, Jodie Foster, Julia Roberts, Denzel Washington, Tom Hanks, Meryl Streep, Al Pacino, Jack Nicholson, Robert DeNiro, Johnny Depp, Cate Blanchett, sin excluir la nueva generación que incluye a Scarlett Johansson, Shia LaBeouf, Anne Hathaway, James McAvoy, Keira Knightley, Natalie Portman, entre otros artistas que han demostrado tener suficiente impacto en la taquilla para que un estudio invierta presupuestos multimillonarios en sus películas.
El culto a la estrella/superestrella ha cruzado océanos y fronteras. En cada país que posee una industria cinematográfica podemos encontrar sus respectivos superstars de ayer y de hoy: Cantinflas (México), Catherine Deneuve (Francia), Jet Li (China), Sophia Loren (Italia), Javier Bardem (España), entre otros.
¿Por qué las necesitamos? Quizás porque las podemos comparar con algo brillante, extraordinario, exitoso, o significan simbólicamente la encarnación de nuestros sueños o fantasías, entre una pléyade de motivos. Idealmente, las grandes estrellas y superestrellas nos inspiran a lograr nuestros propios niveles de excelencia.
No obstante, de la misma manera que la luz de una estrella que ilumina la noche desaparece con el paso de las horas, las estrellas humanas de cualquier magnitud también se pueden apagar y quedar en el olvido. En el impredecible universo de las celebridades, la luz suele ser breve y transitoria. En raras ocasiones perdura perpetuamente como la de un diamante.