La injusticia cierra las puertas de Cooperstown al legendario Luis Tiant
La injusticia puede tener muchos rostros, pero siempre duele igual o más cuando se hace evidente a los ojos de todos y se repite como una pesadilla.

La injusticia puede tener muchos rostros, pero siempre duele igual o más cuando se hace evidente a los ojos de todos y se repite como una pesadilla.
Contra viento y marea, y estructuras humanas superiores en peso y estatura, Udonis Haslem ha puesto corazón y garra desde su posición de centro para el Heat de Miami, pero ya es evidente que eso no basta.
A Antonio Prieto nunca le sobró el dinero para combrar un abono de temporada completa de los Marlins de la Florida y por eso se contentaba con comprar paquetes de dos o tres juegos de fines de semana.
La derrota en Nueva York tuvo el efecto de aplacar a quienes soñaban con un arranque espectacular del Heat de Miami, pero también dejó la sensación de que el equipo encontró al armador que estaba buscando.
Dicen que quien no le teme al cambio no le teme a nada, y a las Grandes Ligas les ha tomado un larguísimo trecho convencerse de que la repetición instantánea de videos es algo positivo para el juego.
Mírenlos bien, llénense la memoria de ellos, porque es muy posible que muchos de estos Marlins no estén aquí para el comienzo de la próxima temporada. El bolsillo obliga y el nuevo estadio aún es un proyecto.
Durante los días en que los Marlins coquetearon con la idea de convertir a Manny Ramírez
en un pez, la opinión de los aficionados del sur de la Florida se agrupaba en dos bandos
irreconciliables: los que ponderaban el aporte ofensivo del entonces jardinero de Boston
y aquellos que temían su impacto en la química del equipo.
Ya sé que dejaron atrás todos los malos augurios, que han hecho demasiado para la nómina
de risa que los soporta, y que se mantienen dos juegos por encima de los .500 a pesar de
que algunos de sus jugadores merecen vegetar en las Menores por cometer errores, a veces
tontos, y siempre repetidos, pero esta no es la hora de la autoconmiseración para los
Marlins.
Tras la patada de Volodia Matos a un árbitro, la derrota en la final del béisbol y los dos
fracasos en el boxeo; la prensa en Pekín definió el sábado como "negro'' para la delegación
cubana en los Juegos Olímpicos.
China puso una vez más todo su esfuerzo en asombrar al mundo con un despliegue de mareas humanas y
efectos tecnológicos que precedieron a la extinción de la llama olímpica en el Estadio Nacional o
como le llaman aquí, el Nido del Pájaro.

Víctor Mesa ya no se sube a la cercas, ni se roba el home, pero por eso no ha dejado de ser el hombre energético y vital que los fanáticos conocieron como "La Explosión Naranja'' y que otros llamaban "El Loco''.
Los Juegos de Pekín no sólo les han permitido a los habitantes de Pekín el regocijo de descubrir la nueva avalancha de campeones propios, sino el deslumbramiento ante un hecho que no disfrutaban hace 10 años: cielos más claros.
Los hermanos Mark y Diana López vivieron una jornada agridulce en el torneo olímpico de taekwondo, pues si bien ambos terminaron con medallas en sus pechos, no fueron del color que ellos buscaban.

El mánager de Estados Unidos llamó a los cubanos tramposos, y el de Isla le contestó que era una falta de respeto. Hoy ambos tendrán la oportunidad de mirarse frente a frente en un juego crucial.
Cuando más a oscuras se encontraba, Taismary Agüero sintió una luz que le devolvió el sentido a su vida y le dio fuerzas para volver a rematar balones con la fuerza que la llevó a ser una de las mejores voleibolistas del mundo.
Es difícil verse solo en Pekín. La multitud lo llena todo y la humanidad entera parece desbordarse en esta ciudad donde hasta respirar es difícil con tanta gente disputándose el oxígeno.
La ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos va pasando de ser un espectáculo de primer nivel a un reality show de esos que tanto abundan en la televisión estadounidense: lo que se ve no es lo que es.
A Michael Phelps no le queda otro remedio que aceptar lo inevitable: ya es el mejor nadador de todos los tiempos y uno de los más grandes deportistas de la historia, luego que ayer sumara dos oros a su cosecha olímpica.
Nadie como Yao Ming resume las cercanías y distancias entre las realidades cubana y china: el gigante disfruta de un contrato millonario en la NBA con el beneplácito de los jerarcas de su país, pero en su contrato una cláusula estipula que bajo ningún concepto puede rehuir los compromisos con su selección nacional.
Ahora o nunca. Ese es el mensaje que el mánager del equipo japonés, Senichi Hoshino, les ha trasmitido a su jugadores a pocas horas de enfrentar a Cuba en el comienzo del torneo olímpico de béisbol en los Juegos de Pekín.