CD
'Simplemente verdad': Franco de Vita
MANUEL C. DIAZ
Especial/El Nuevo Herald
Cuando uno piensa en un cantautor, piensa en un joven de pelo largo que toca guitarra. Bueno, no siempre es así. A veces, ni son tan jóvenes ni tienen el pelo largo. Y en lugar de la guitarra lo que tocan es el piano. Como Franco de Vita, que lo ha estado haciendo por más de 20 años y que todavía, cuando los cantautores parecen estar en peligro de extinción, sigue interpretando sus propias composiciones. Lo acaba de hacer otra vez en Simplemente la verdad, su nuevo disco y uno de los más románticos y personales de su carrera. Aquí no hay preocupaciones de carácter social ni inquietudes ecológicas. Esas poses progre, al menos por ahora, se las deja a otros cantautores. Aquí lo que hay es una lírica introspección del espíritu. Problemas de pareja con los que todos nos identificamos. Y letras sencillas que apelan al amor.
Pero, además de lo anterior, Simplemente la verdad es también algo más. Es un disco de afanes sinfónicos. Sólo así se explica la impresionante instrumentación. Hasta el tema Callo, uno de los más rítmicos del conjunto, está grabado con una orquestación de cámara. En los metales hay múltiples saxofones, trompetas y trombones; en las cuerdas, violines, cellos, violas, bajos, contrabajos y guitarras, y hay percusión y teclados. Todo producido y dirigido por el propio De Vita y por Luis Romero. Un trabajo discográfico, simplemente de primera.