ESTRENOS
'I've Loved You So Long', crimen y misterio
RENE JORDAN
Crítico de cine/El Nuevo Herald
Sony Pictures Classic
"I've Loved You So Long"
Esencialmente, I've Loved You So Long no es un filme de misterio y crimen, aunque gira alrededor de uno tan atroz que, al principio, sólo se insinúa. Lo cometió Juliette (Kristin Scott Thomas) y le ha costado una sentencia de 15 años de cárcel. Al salir del presidio, la hermana menor le ofrece refugio en su casa, aunque se criaron lejos y apenas se conocen. El marido se opone, pero Elsa insiste. No se discute el pasado. Nadie quiere aludir a la culpabilidad de Juliette.
Barreras de repugnancia la rodean. Está a punto de conseguir un trabajito, pero el potencial empleador descubre quién es y la expulsa de la oficina. Lentamente, a cuentagotas, se filtra lo imperdonable. Juliette mató a su hijo de seis años y se divorció de un hombre que no quiere ni verla. Ya se sabe el qué, pero sigue flotando el cómo y el por qué. Salió de tras las rejas, pero ha quedado en estupor casi catatónico.
La hermana la defiende del cuñado que se niega a dejarla al cuidado de sus hijas. Juliette deambula como sonámbula, apenas despierta de una pesadilla, y el director Phillipe Claudel esconde su secreto hasta el final. Claudel es básicamente novelista y su película es de oblicuo suspense literario, más de esquinadas situaciones y diálogos que de alardes fílmicos.
Ese estilo íntimo, acusatorio, le permite concentrarse en las actrices, casi asaltadas por el lente en crueles primeros planos. Elsa Zylberstein pasa de la estudiada efusividad a la corrosiva duda, a medida que examina diariamente a la hermana. En cada mirada, le da y le retira confianza. Es visible el tormento de esta mujer que, por lealtad fraternal, ha metido en su hogar a una infanticida confesa.
Juliette es Kristin Scott Thomas, con rostro de esfinge despintada, en máscara de elocuente silencio. Ahora mismo, en Broadway, culmina su carrera como la Arkádina de La gaviota de Chéjov. En I've Loved You So Long, la actriz bilingüe, residente en París, actúa en francés. No importan las palabras. Arkádina es parlanchina y Juliette casi muda en su introspección. Pero lo mismo en proscenio que en close-up, el impacto sacude. El filme es bueno, pero la actuación es colosal.
Kristin Scott Thomas está en su año admirable. Competirá para el Tony y el Oscar, pero su trabajo va más allá de premios y trofeos. Gane lo que gane, no se la pierda.