ESTRENOS
Hollywood por dentro: nada que ver
RENE JORDAN
Crítico de cine/El Nuevo Herald
MAGNOLIA PICTURES
Bruce Willis, quien se representa a sí mismo, se enfrenta a Ben (Robert de Niro), un productor de cine.
ABen (Robert DeNiro), productor de cine, se le multiplican los problemas y no sabe cómo dividir su atención entre tantos. Su nueva película no gustó en prueba privada y la ejecutiva del estudio (Catherine Keener) exige cambios drásticos, negados por el temperamental director inglés (Michael Wincott), empeñado en matar a un perro en la escena final. Se teme que aún la presencia diplomática del astro Sean Penn no salvará a Fiercely del descuartizamiento crítico en el Festival de Cannes.
El próximo proyecto de Ben lleva de estrella a Bruce Willis, que se ha dejado crecer barbas de profeta y rehúsa afeitarse, a pesar de las súplicas de su agente (John Turturro). Y si la vida pública del productor es mala, peor es su vida privada. No logra reconciliarse con su ex esposa (Robin Wright Penn), ahora ligada al guionista Stanley Tucci. Y ni hablar de los líos de su hija (Kristen Ste-wart), en escándalo de tabloide con otro agente suicida.
Mejor suerte que su protagonista tiene el director Barry Levinson. Con sus buenos contactos en la industria se ha conseguido la colaboración en pequeños papeles de los antes mencionados, con Penn y Willis pretendiendo ser ellos mismos. Pero ni con el impulso de esos nombres echa a andar What Just Happened, estancada por su insularidad. Los conflictos de la flor y nata de Hollywood no interesan más allá del mundillo herméticamente cerrado de la farándula.
Levinson tuvo el buen tino de tratar con biliosa ironía esta adaptación de las memorias del productor Art Linson, pero el guión huele a refrito de chismografía de tercera mano. En Beverly Hills podrán susurrar que Fulano o Mengano son los aludidos, pero cosas peores han sucedido y suceden a diario en esta atmósfera de egolatría adinerada. Sin el político banderín de enganche que le abrió paso a Wag the Dog, al afanado director sólo le queda un intento de morder con sátira desdentada.
DeNiro despierta un tanto de la inercia que lastró sus recientes roles, pero no se compromete a fondo con el sintético personaje, Mantiene prudente distancia y es como si quisiera burlarse de Ben, pero se lo impide la retranca de comedia a la inversa. Keener, Tucci, Turturro, Willis y Penn hacen visitas de cortesía, pero sin involucrarse demasiado. El título de What Just Happened implica cierto nivel de urgencia, un deseo de componer lo que se rompió de improviso, pero eso no se desprende de la fatigada trama. Caemos en la redundancia dramática y gramatical: Aquí no ha pasado nada.