ESTRENOS
'Role Models', un mal ejemplo
RENE JORDAN
Crítico de cine/El Nuevo Herald
Sam Urdank / AP
In this image released by Universal Pictures, from left, Christopher Mintz-Plasse, left, Paul Rudd, Seann William Scott and Bobb'e J. Thompson are shown in a scene from, "Role Models."
Judd Apatow inauguró un capítulo en la historia de Hollywood al liberar el diálogo y emplear palabras antes sólo aprobadas para mayores en comedias PG-13; es decir, permisible para menores. El resultado no se alteró como por arte de magia y ahora hay semanal evidencia de que aún con malas palabras no salen buenas películas.
Es innegable que Apatow exploró los límites y queda como pionero, pero por todas partes le han salido imitadores, como el algo retrasado Kevin Smith de Zack and Miri Make a Porno. Ahora le toca el turno a David Wain, el de Wet Hot American Su-mmer, que aprovecha la oportunidad para mojarse y calentarse al doble con Role Models. En ésta, niños, adultos, padres, vecinos y maestros conjugan verbos que ruborizarían hasta al legendario carretonero.
Visualmente, nada hay remotamente objetable. En perpendicular paradoja, el filme no peca de deslenguado, sino de despistado. Arranca en punta con Danny y Wheeler (Paul Rudd y Sean William Thomas), dos zánganos sentenciados a 30 días de cárcel a menos que los cumplan formando parte de un programa comunitario. Han de servirles de modelos de comportamiento a chicos incontrolables. La situación promete, pero el guión no cumple.
Uno de los muchachos, Augie (Christopher Mintz-Plasse) es miembro activo y obsesivo de un club local dedicado a escenificar combates medievales como entretenimiento en fines de semana. Se disfrazan de Ivanhoe y se atacan a lo Round Table para matarse de mentiritas con espadas de cartón. En esa bobería organizada se mete el resto de la película, con grandulones y enanos al borde del cretinismo en languideciente trama.
Según cuentan, la idea original era hacer un drama alrededor de estos eventos barrioteros, pero llegó Rudd a colaborar en el guión y --como alumno aventajado de películas de Apatow-- dio el viraje para convertirlo en comedia. De una forma u otra, el injerto no prendió y Role Models no es ni una cosa ni la otra. Sólo vale por observar a Jane Lynch, que se mantiene al pie del cañón disparando indecencias sin concesiones sentimentaloides. A ésta no hay quién la ablande y la Lynch, por sí sola, sugiere lo que pudo ser esta informe masa boba si se hubiera mantenido en lo duro.