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Acercamiento de Eslovenia a la Hispanidad

Los amantes del buen teatro seguramente recuerdan la novedosa e inquietante puesta en escena de La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, que trajo el Teatro Mladinsko, de Ljubljana, Eslovenia, al Festival Internacional de Teatro Hispano en 2002, junto con Silence, una producción sin texto. Ese país regresó al festival al año siguiente con Venecia, del dramaturgo argentino Jorge Accame, dirigida por su coterráneo Omar Viale, presentada por la compañía Presernovo Gledalisce, de Kranj, hablada en

esloveno.

Este año el país eslavo figura en la programación del festival de Miami representado por el Grupo de Teatro Municipal de Ljubljana, con ¡Ay, Carmela!, de José Sanchis Sinisterra, dramaturgo español en quien este año recae el Premio a una vida dedicada al arte. Mare Bulc, uno de los jóvenes directores importantes de Eslovenia, está a cargo del montaje que se presenta mañana y el viernes en Teatro

Prometeo.

Pero el teatro no es la única manera que tienen los antiguos yugoeslavos de acercarse a la Hispanidad. En el año 2004 se fundó allí de manera independiente el Centro Latinoamericano de Eslovenia (CeLA), que cuenta con unos 100 miembros y contribuye a fomentar la cooperación entre ese país e Iberoamérica en los sectores de cultura, economía, ciencia y educación.

Entre otras gestiones, CeLa se ha encargado de llevar espectáculos de teatro y música latinoamericanos a ese país. Teatro Avante, de Miami, ha sido invitado en dos ocasiones, la primera con El vuelo del Quijote, y la segunda, el año pasado, con Una Tempestad, que se llevó de gira con éxito por varias ciudades; y CeLA cooperó en la coproducción esloveno-argentina que mencionamos antes.

''Puedo decir que Eslovenia se está latinizando cada vez más'', señala el periodista y promotor cultural de Latinoamérica en su país, Marko Jensterle, ex presidente de CeLA, uno de los invitados a la XXIII Edición del Festival Internacional de Teatro Hipanos de Miami que entra en su segunda semana de actividades. ``Todo lo que viene de América Latina es muy atractivo, los conciertos de grupos musicales se llenan y se publican cada vez más libros [de autores hispanos]. En las escuelas secundarias y en la universidad hay muchísimos estudiantes de castellano''.

Marko, de 50 años, quien se describe como ''puro esloveno'', nació en Kranj, se licenció de periodismo en 1982, en Ljubljana; y de 1988 a 1990 fue corresponsal de prensa en Buenos Aires. ''Nuestro interés en estar presente en Miami es porque queremos ver los métodos de preservar una lengua y cultura en otro territorio'', explica.

Tienen una poderosa razón para buscar esa estrategia. La República de Eslovenia, que a menudo es confundida con Eslovakia (antigua Checoeslovaquia), se fundó en 1991 al independizarse de Yugoeslavia. ''Eslovenia tiene su propia lengua, pero somos sólo dos millones de habitantes; tenemos que defender nuestra cultura y el teatro es una de las formas de hacerlo'', expresa.

Según Marko, el teatro fue esencial en el proceso de independencia. ''El teatro esloveno lideró el fenómeno cultural opositor'', apunta. ``Toda la información a la que la opinión pública no tenía acceso era canalizada a través de la literatura y, sobre todo, del teatro. Con el advenimiento de la democracia, el teatro esloveno contemporáneo comenzó a alejarse de la política para darle cada vez más importancia a la estética''.

El CeLA está impulsando la presentación de la escritora cubana de París, Zoé Valdés, durante el festival literario Vilenica, en septiembre, donde se dará a conocer la traducción al esloveno de su novela Café Nostalgia. Y ya está acordado que Teatro Avante llevará a Eslovenia Yerma, en el 2009. El teatro, una vez más, sirve de enlace y comunicación.• 

nniurkaa@aol.com

'¡Ay, Carmela', Ljubljana City Theatre, Eslovenia. Mañana y el sábado, 8:30 p.m. Teatro Prometeo. (En esloveno con supertítulos en español). 300 N.E. 2 Ave., Miami. Entradas e Información: (305) 237-3262.



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